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11.15.2012

CARTA DE MARCOS A LOS DIRECTIVOS DE MOVISTAR - TELEFÓNICA

Me dirijo a los directivos Jesús Figueroa, Mª Belén de la Hoz, y Alberto Cases, que el 4 de febrero de 2011 decidieron hacer uso del artículo 52d para despedirnos a Mª Cruz y a mí, y que aun habiendo perdido tres juicios, uno nulo y dos improcedentes, han persistido en su decisión.

      
 Os escribo desde mi cama, aquí en la central de Paralelo, en la improvisada habitación en la que hoy hace 11 días, cinco compañeros y yo, comenzamos la Huelga de hambre. Mientras buscaba, con la mirada perdida, cómo comenzar esta carta he visto colgada en el techo  la manzana. No, no penséis, la cabeza va más lenta pero se mantiene lúcida; la manzana es real. La colgamos nosotros mismos el día que comenzamos. Supongo que era una manera de reírnos del hambre que íbamos a pasar, una manera de expiar ese demonio. Lo cierto es que, ocho días después, me doy cuenta de que hemos olvidado la manzana y el hambre.
 Tenéis que saber que a todas horas hemos visto entrar, por la puerta de la tercera planta de Paralelo, a compañeras y compañeros que vienen a alimentarnos con la verdad que, durante muchos años, había permanecido oculta bajo el temor y la resignación. La verdad de una plantilla que sabe de vuestra obsesión por acabar con ella para poder así externalizar el trabajo y hacerlo más barato; gente que sabe que no os importa en qué condiciones trabajan autónomos, contratas y subcontratas mientras vuestros sueldos millonarios crezcan, y los accionistas sonrían felices al conocer la cuenta de resultados. Nos alimentan las personas que entran por esa puerta y nos abrazan porque saben que nos utilizasteis a Mª Cruz y a mí para atemorizarles a ellos; que saben que esto que habéis hecho con nosotros es inhumano, una agresión desproporcionada del fuerte con el débil, exactamente, una injusticia. Miro la manzana y no siento nada distinto al mirar la silla, la puerta, o el albornoz de Laurentino. Hoy comprendo más que nunca que hay nutrientes que no te da la comida ni el dinero; ese alimento inmaterial te permite levantar la cabeza y mirar a los lados, comenzar lentamente a salir del miedo y la obediencia, y tengo la certeza de que ese alimento le hace bien a la gente y a nosotros.
  Durante estos días hemos sentido a la gente como un rumor que crece. Por aquí pasan  también colectivos de todo tipo, políticos y medios para interesarse y darnos su apoyo. En lo personal estoy lleno del calor y la solidaridad de los compañeros, especialmente de los que han decidido iniciar esta huelga a mi lado. Y no me refiero sólo a los que no comen. Me refiero al medio centenar de personas que de una manera u otra también son parte de esta huelga.
  Me pregunto si podéis imaginar la puñalada que me disteis aquel 4 de febrero, y no hablo en sentido figurado, hablo de quedarte sin aire, hablo de 24 años de vida en Telefónica desplomándose en un instante sin previo aviso, hablo de los ocho meses que vinieron después, y de esta nueva puñalada de julio. No sé si tenéis la capacidad de poneros en la piel de una persona que sólo tiene su trabajo para subsistir, quizá os quede demasiado lejos, lo que sí sé es lo que esperabais. Esperabais que me fuera a casa a llorar y a limpiarme las lagrimas con la indignación; esperabais que asumiera la agresión, pero como veis os equivocabais de persona, no quiero el dinero de la indemnización, sólo quiero trabajar y reivindicar una cosa: dignidad. 
    Pero no penséis que esto es mérito de la huelga que estamos haciendo, la huelga es la reacción que vosotros habéis provocado. Pensad bien lo que os voy a decir; antes de despedirnos se habían eliminado ya 45000 puestos de trabajo dignos y os disponíais a terminar con 6500 más. ¿Hacía falta despedir a dos personas por bajas médicas? ¿Os dais cuenta lo clara que quedó vuestra intención de atemorizar a los candidatos al ERE? Y una vez ya estaban los 6500 prejubilados ¿Hacía falta volver a despedirme después de un nulo y un improcedente? ¿Qué queréis demostrar? ¿No os dais cuenta de que esta es una plantilla que lleva sintiendo la presión de saber que, sea lo antigua que sea, tenga el valor profesional que tenga, es una plantilla a exterminar? Los humanos somos complejos, el miedo y el sometimiento tiene un límite, y quizá os vendría bien hacer converger vuestro sentido del poder con el sentido humano que parecéis no contemplar. Vosotros no lo sabéis, porque lleváis aquí la mitad de tiempo que nosotros, pero hubo otro tiempo en el que las direcciones de esta empresa tenían cierta sensibilidad hacia la plantilla, hay casos concretos que podría citar. Todos hemos de aprender algo de nuestros antecesores, la historia es algo de la que todos hemos de aprender, vosotros también. Tenéis una oportunidad idónea para hacer un gesto, para cambiar el rumbo de la confrontación que habéis provocado.
La manzana se pudre, nuestros cuerpos se deterioran, pero tenemos el ánimo satisfecho y listo para comenzar otro tiempo dentro y fuera de Telefónica.



Carta de Marcos a los directivos de Movistar - Telefónica from Huelga de Hambre Telelefónica on Vimeo.

11.13.2012

PREGUNTA PARLAMENTARIA A LA MESA DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

A LA MESA DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS


Al amparo de lo establecido en el Reglamento de la Cámara, se presenta la siguiente PREGUNTA sobre la aplicación del Art 52D del Estatuto de los Trajadores, dirigida al Gobierno para la que se solicita respuesta escrita.

El pasado 5 de Noviembre 5 trabajadores de TELEFONICA DE ESPAÑA empezaron una Huelga de Hambre en Barcelona: El motivo el despido de trabajadores, en primera instancia en virtud del articulo 52 d del Estatuto de los Trabajadores, y en segunda instancia, tras el fallo judicial, por despido improcedente.

El 4 de febrero de 2011, Telefónica comunicó a un trabajador y una trabajadora de Telefónica,  que "no eran rentables" y, sin previo aviso, los dejó sin trabajo porque habían estado enfermos con baja médica justificada.

La carta de rescisión de contrato decía textualmente: “dadas las circunstancias y teniendo en cuenta que sus reiteradas ausencias aun justificadas a su puesto de trabajo hacen que su prestación de servicios no resulte rentable por las sucesivas interrupciones en la prestación de su trabajo, es por lo que no existe otra solución que la decisión adoptada de resolver su contrato de trabajo”.

Sin embargo, algunos días después de comunicar a los trabajadores despedidos que no eran rentables, el comité de Dirección de la Empresa hizo otro comunicado, esta vez a sus accionistas. El 23 de febrero en la prensa se podía leer que a pesar de la crisis, “los accionistas de Telefónica estaban de enhorabuena”. El consejo de administración de la MNC había decidido premiar su confianza con un reparto récord de dividendos. La empresa abonaría a sus accionistas 7.300 millones de euros a sus accionistas, “el mayor pagado por una empresa española”

Los despidos no fueron disciplinarios, ya que los trabajadores no habían faltado a sus deberes contractuales sino que habían tenido una mala racha de salud. La decisión de despedir a dos personas por haber estado algunos días de baja médica justificada en una empresa con semejantes beneficios es un fiel reflejo de la reciente reforma laboral aprobada por el Gobierno, que permite a empresas con beneficios el despedir no solo a trabajadores que en uno de los casos  se postulan como candidatos a las elecciones sindicales,  y en el otro   se permiten el lujo de aplicar medidas conforme a la reciente reforma laboral con carácter retroactivo, como a quedado acreditado en sentencia dictada por el Juzgado de lo social en la que define los despidos como nulo e improcedente en el caso de los trabajadores anteriormente citados.


 De todo ello se derivan dos situaciones generalizadas y extrapolables al mercado laboral español:

            1º La poca implicación de las grandes empresas con beneficios en la creación y el mantenimiento del empleo

            2º La falta de causalidad y objetividad, en la extinciones de contratos laborales en el estado español.

Con los actuales niveles de desempleo, es poco explicable a la ciudadanía que empresas, como citábamos el caso de Telefónica de España, con beneficios se acojan a despidos por bajas laborales para disminuir y precarizar sus plantillas, creando un problema de Salud Laboral en las propias empresas, al presionar a trabajadores enfermos a trabajar, sin tener en cuenta ningún otra tipo de consideración, pudiéndose llegar en términos agregados, máxime cuando España registra altas de tasas de siniestralidad laboral y de enfermedades laborales, a empeorar esos ratios todavía más.

El propio hecho de que sean empresas lideres en sus sectores las que se dediquen a realizar estas extinciones de contrato sin causa objetiva o por enfermedad, manda una señal al resto de empresas de sus respectivos sectores y por efecto imitación, puede explicar  una parte de las tasas de desempleo españolas

Respecto la falta de causalidad en las extinciones de contratos laborales, que junto con la extrema falta de causalidad  en las propias contrataciones (se firman gran cantidad de contratos temporales para puestos de trabajos estables), hace que la inseguridad y la incertidumbre estén presentes, ya no en las personas que no tienen empleo, si no en las propias personas que lo tienen. Todo ello tiene y tendrá, consecuencias en la profundización de la crisis económica en el estado español.

Los datos últimos sobre los despidos de trabajadores con contratos indefinidos muestran claramente que la inestabilidad en el empleo, tras las sucesivas reformas laborales que se han realizado desde 1994, se está extendiendo de forma muy significativa al campo de los trabajadores fijos. La reforma del Gobierno Aznar de 2002 redujo de forma sustancial el coste del despido improcedente, mediante la supresión de los salarios de tramitación, cuando el empresario reconoce en el mismo acto la improcedencia del mismo y deposita la indemnización correspondiente. Este procedimiento ha convertido en inoperante y ociosa la tutela judicial ante el despido. El despido individual en España se ha convertido en automático y no requiere, en la práctica, causa alguna ni revisión judicial .Pues bien desde dicha reforma, los despidos de trabajadores con contratos indefinidos han aumentado fuertemente ya antes de la crisis: se duplicaron entre 2003 y 2007. Y si analizamos los datos hasta 2009, se han multiplicado por cuatro.  Durante el año 2009, del millón de
despidos que hubo en España, 900.000 fueron improcedentes, y después de la reforma del 2010, los improcedentes triplicaron a los despidos objetivos.

Con la dinámica actual, pronto los despidos de contratos indefinidos igualarán a la de los contratos temporales que finalizan su vigencia. Actualmente 4 de cada diez extinciones de empleo que se producen corresponden a despidos de trabajadores fijos. Y el resto son finalizaciones de contratos temporales.  Por otra parte, el auge de los despidos individuales está convirtiendo en marginales los despidos colectivos. Tras las condiciones creadas por la reforma de 2002, más del 90% de los despidos son ya individuales. El salto cualitativo, en este sentido, se puede apreciar si comparamos lo que sucedía durante la crisis 1992-1994 y lo que está sucediendo en esta. Durante aquella, el número de despidos individuales representaban tres veces los colectivos. En ésta, la diferencia entre unos y otros se multiplica por 18. Este aumento de los despidos individuales ha ido parejo al gran incremento de los despidos improcedentes: 7 de cada 10 despidos no colectivos son improcedentes..

Es evidente que ni las diferencias en las cuantías de las indemnizaciones, ni el montante de ellas, es un obstáculo importante para que las empresas despidan. El problema no es, por tanto, sólo la dualidad sino, sobre todo, las elevadas facilidades de despido, que convierten a nuestro país en uno en los que más y más fácilmente se despide. Parece claro que, con las últimas reformas, la figura del despido improcedente es  una simple fórmula de despido a la que se puede recurrir sin justificación alguna, y no como antes, que era exclusivamente la consecuencia, generalmente judicial, de un despido deficientemente justificado. Este hecho ha contaminado todo el sistema español de extinción de la relación laboral, en estos momentos el modelo laboral español suma la temporalidad más elevada de la Unión Europea y una protección del empleo fijo que no supera la media europea y que, en cuanto a facilidad de despedir es de las más permisivas de la UE-15. Modelo muy diferente al finés, donde el despido improcedente (sin causa objetiva) no existe.


Por todo ello, se formula las siguientes preguntas:


¿Piensa el Gobierno adoptar algún tipo de medida tendente, a evitar que empresas con beneficios millonarios pueda despedir a trabajadores en situación de baja por enfermedad y sin causa objetiva aparente?

¿Piensa el Gobierno promover la modificación del Art. 52 D del Estatuto de los Trabajadores,  toda vez que convierte un problema estrictamente de salud en un problema laboral?

¿Qué explicación le merece al Gobierno que empresas con grandes beneficios, aplicando de manera  subjetiva la reciente reforma laboral,  destruya de manera injustificada el empleo en las mismas?

¿Tiene conocimiento el Gobierno de la huelga de hambre de este grupo de trabajadores de telefónica?, ¿comparte y entiende el sufrimiento de estos trabajadores, abocados a este sacrificio como consecuencia de la aplicación de esta empresa con beneficios de la reciente  reforma laboral?


Palacio del Congreso de los Diputados
Madrid, 13 de noviembre 2012




Fdo.: Joan Josep Nuet i Pujals
Diputado de IU

11.07.2012

Anticapitalismo o barbarie

La huelga de hambre en Telefónica: una mirada personal desde dentro.

Segundo día de la huelga de hambre en Telefónica [1]

Los huelguistas han pasado su primera noche en la sede sindical de Telefónica en Barcelona. Dos personas se han quedado con ellos para acompañarlos. A las demás nos costó dejarlos anoche y esperábamos con impaciencia el momento de volver al centro neurálgico de todo.
Cuando llego, los huelguistas están reunidos con los médicos, luego hay rueda de prensa. En la sala algunos compañeros y compañeras están ocupados en las incontables actividades concretas que supone organizar una acción así. Vienen, van, comentan, organizan, hacen. Trabajan. Se respira buen humor y actividad incesante. La huelga la hacen sólo algunos, pero la sentimos de todos y todas. Los huelguistas también desprenden buen humor. Les preguntamos cómo están, con una preocupación quizá prematura y sonríen: - “Bien, si sólo ha pasado una noche”.



Claro, sólo ha pasado una noche, pero pronto la naturaleza se enfrentará a su conciencia y ese momento no tardará en llegar. De momento sólo sienten hambre. Pero pronto vivirán en primera persona una lucha entre cultura y natura. La cultura les empujará a seguir con la huelga de hambre como forma de protesta extrema, surgida de un hondo sentimiento de indignación ante la actitud prepotente de la empresa. Y la natura se rebelará contra la cultura e intentará imponerse a ella debilitando sus cuerpos, consumiéndolos.

Una huelga de hambre por conciencia de clase 

Muchas personas se preguntarán por qué unas personas ponen en riesgo su salud por un solo despido. Sin embargo, otras muchas comprenden perfectamente la acción y también la obsesión por romper el cerco mediático. La obsesión porque la opinión pública sepa que una empresa millonaria como Telefónica, que debería crear empleo digno, no sólo lo destruye, sino que en un acto de soberbia absoluta se niega a readmitir a un trabajador que ha ganado dos juicios, uno nulo y otro improcedente. 
Pero esta huelga va mucho más allá de la lucha por la readmisión de un compañero despedido. Estoy convencida de que las muestras de apoyo y solidaridad que estamos recibiendo, con mucha emoción, se deben a estas personas interpretan el fenómeno de este despido y nuestra reacción en términos de conflicto de clases. Así lo interpreto yo. Y así lo interpreta Carlos, delegado sindical de co.bas y uno de los huelguistas, quien considera que el hecho de que tengamos que recurrir a la huelga de hambre es una muestra de la debilidad del movimiento sindical. 
Foto: Groundpress.org 

Un grito desesperado 

Quiero saber qué le ha llevado a tomar la decisión de ponerse en huelga de hambre. Me explica que los y las trabajadoras cada vez confían menos en la eficacia de la huelga sindical como herramienta de lucha. Y hace hincapié en que se está refiriendo a la plantilla comprometida con la acción colectiva. “La gente lo expresa en las asambleas” - me dice – “les afecta ver que, a pesar de las huelgas, no se para la producción porque casi todo está externalizado. La capacidad de incidencia en la producción es prácticamente nula. No perciben ningún impacto en la empresa. Eso les va desgastando”. “La idea de la huelga – afirma - surgió como una medida extrema al comprobar que habíamos agotado todos métodos tradicionales de lucha colectiva y que no conseguíamos nada; que ya no teníamos más recursos, ya no nos quedaban más opciones. Lo habíamos hecho todo menos una huelga de hambre; era un grito desesperado”. Pensaban que lo único que podían hacer para romper el cerco mediático era algo así. Pero no es muy optimista. Piensa que será muy difícil que esto salga a la luz pública. Por el chantaje de la publicidad, dice, pero no sólo por eso. También por los vínculos entre los ejecutivos de las grandes empresas y los de los medios de comunicación [2] 
La debilidad a la que hace referencia Carlos se aprecia claramente si se analiza el contexto estratégico del conflicto. La empresa realizó dos despidos por bajas médicas justificadas antes de la negociación del convenio, en el que quería conseguir un ERE de unas 6000 personas. Y en la negociación del convenio la empresa consiguió su ERE, pero los sindicatos no fueron capaces de conseguir que la empresa admitiera a esas dos personas a cambio. Eso en el mismo año en que la empresa repartía dividendos récord a sus accionistas. Si los sindicatos no pueden conseguir en una negociación intercambiar 6000 despidos por 2 personas contratadas en una empresa millonaria, algo estamos haciendo mal. 

Los objetivos de la huelga 
Cuando le pregunto a Carlos por los objetivos de la huelga me habla de objetivos colectivos. Quiere que salga en todos los medios de comunicación “que se están haciendo animaladas”, “que con la excusa de la crisis le están diciendo a todo el mundo laboral que calles, que obedezcas y que asumas y nada más (…) que es o la precariedad total o el paro, esas son las dos únicas vías que te dejan”. Y Carlos cree que eso es totalmente mentira, totalmente falso. Puede entender que haya empresas que tengan verdaderos problemas, empresas pequeñas que tengan que hacer recortes. Pero piensa que muchas empresas lo único que buscan es más beneficios o mantener un nivel de beneficios en épocas en las que no pueden hacerlo. Empresas, afirma, que deberían, en vez de destruir empleo, crear empleo. “Y en la mayoría de las grandes empresas – dice - empresas multinacionales, empresas medianas, están echando fuera a la gente para poder volverlas a contratar más baratas y eso lo vemos y lo vivimos todos.” Se refiere a la subcontratación. Una empresa subcontrata a otra, y esa a otra y esa a otra más, y esa acaba contratando a una persona en condiciones laborales precarias e indignas. 
“Y el mundo laboral”- dice Carlos – “tiene que despertar, la gente tiene que saber que no es cierto que tengamos que tragar con todo. Tenemos unas leyes que ni siquiera respetan y luego tenemos unas leyes que tenemos que cambiar, como la del caso que nos ocupa. No puede haber gente que por estar enferma se vaya a la calle. Eso no cabe en ninguna cabeza, más que en la de ellos y la gente no puede asumir eso.” 
Cuando le pregunto qué es lo que siente ante la actitud de la empresa me dice que siente rabia; que indignación es poco para lo que está pasando y lo que más le duele es que digan que es normal, que con el contexto que tenemos es normal y que lo tienen que hacer.. Y también le da rabia porque piensa que no acabamos de reaccionar porque en realidad no sabemos, no nos creemos lo que está pasando. Y no sabemos lo que está pasando porque los medios de comunicación cuentan una determinada interpretación de lo que ocurre. Infunden miedo a la población les cuentan que tienen que asumir lo que hay, o eso o serán unos marginados de la sociedad. Ve como la gente, asustada, está esperando un cambio, que las cosas mejoren. “Y no se dan cuenta”- dice “que si en algún momento llega a haber una mejoría será porque hay gente organizada, una minoría, que está luchando por ello.” 

Cuestión de ideología

El círculo se cierra. Las palabras de Carlos parten de la obsesión porque su discurso se cuele en los medios de comunicación y se cierran con la crítica al discurso que transmiten los medios de comunicación. La batalla es en realidad ideológica, discursiva. Recuerdo también las palabras de Erich Toussaint la primera vez que lo escuché hablar sobre la crisis de la deuda: “nuestro principal problema son los medios de comunicación”. 
Los medios de comunicación están transmitiendo una determinada interpretación del mundo. Una determinada manera de entender las relaciones sociales y una manera determinada de articular la economía con el resto de esferas de la sociedad. El discurso que justifica que se despidan trabajadores porque son caros o porque “no son rentables” considera que el mercado laboral es un mercado como cualquier otro y que la oferta (mano de obra) y la demanda (puestos de trabajo) se ajustarán y llegarán a un equilibrio si se eliminan ciertas imperfecciones del mercado (salarios mínimos, sindicatos, contratos indefinidos). La mano de obra se considera una mercancía y el intercambio entre trabajo y salario y un intercambio libre y en condiciones de igualdad. Este es el argumento de la economía que enseñan en las universidades y que se considera una ciencia exacta. Este es el discurso dominante y cualquier actitud enmarcada en este discurso tendrá más credibilidad en los medios de comunicación. 
Esta ideología, neoliberal, se enfrenta a otra en estos momentos minoritaria. Otra que considera que el trabajo no es una mercancía, sino una capacidad que nos ha convertido en lo que somos como género humano. Considera que el intercambio de trabajo por salario no es un intercambio libre, ni justo ni en condiciones de igualdad. Los trabajadores venden su fuerza de trabajo porque no tienen ninguna otra opción de ganarse la vida, una vez desposeídos de los bienes colectivos preindustriales. Los capitalistas no pagan todo lo que vale la fuerza de trabajo, se quedan con una parte de su valor y, además, se quedan con lo que producen los trabajadores y trabajadoras. Este discurso entiende las relaciones en términos de lucha de clases, un concepto que el discurso dominante quiere absolutamente desterrado de la opinión pública. 
La lucha de clases 
Ayer escuchaba en la radio como una comentarista hablaba en términos de conflicto de clases haciendo referencia a la encuesta según la cual la mitad de los ciudadanos del estado español siente que ha descendido de clase social. Otro de los comentaristas mostraba su estupor y rechazaba hablar en términos de lucha de clases, ese concepto obsoleto. Tienen mucho miedo a ese concepto, porque tiene mucha fuerza. Si consiguen mantenerlo fuera del esquema interpretativo de la sociedad, conseguirán que el miedo, la indignación, la rabia se canalice hacia cualquier otro lugar que no ponga en peligro su situación de privilegio. Si mantienen el concepto de lucha de clases alejado de la mente de las personas lucharemos contra las personas individuales como animales, por la supervivencia. Sin embargo, si conseguimos que la realidad se interprete en términos de conflicto de clases. Las personas se organizarán con otras personas fraternalmente para impedir que le roben su dignidad y dirigirán su rabia, no a otras personas como individuos, sino contra los privilegios de una clase que representa a la minoría de la población. 


[1] Estas reflexiones personales son fruto de una entrevista en profundidad realizada a Carlos, uno de los huelguistas de cara a realizar un futuro trabajo de investigación sociológica.
[2] Artículo sobre censura corporativa publicado en Attac Madrid http://www.attacmadrid.org/d/5/041221103748.php
http://isabelmoro.blogspot.com.es/2012/11/la-huelga-de-hambre-en-telefonica-una.html?m=1

11.06.2012

Tele 5

Cinco empleados de Telefónica en Barcelona inician hoy una huelga de hambre en señal de protesta por el despido de compañero. En la jornada del lunes un centenar de trabajadores se echaron a la calle para apoyar al compañero, a quien la justicia le dio la razón.

http://www.telecinco.es/informativos/sociedad/huelga_de_hambre-Telefonica-despido-baja_por_enfermedad-Barcelona_0_1504650043.html

'Flashmob' en favor de un despedido de Telefónica

EL PERIÓDICO / Barcelona Un grupo de trabajadores de Telefónica han realizo hoy en Barcelona un 'flashmob' en pleno centro de la ciudad para protestar por el despido de dos empleados --una trabajadora de Madrid y otro de Barcelona-- mientras estaban de baja laboral.
'Flashmob' de un grupo de trabajadores de Telefónica.
La compañía se ha negado a readmitirlos, pese a que existía una sentenciá judicial en la que se falla el despido improcedente. La trabajadora de Madrid, sin embargo, aceptó la indemnización que la daba Teléfonica y abandonó la compañía. Sin embargo, el empleado de Barcelona ha solicitado la readmisión, sin éxito.
Cinco representantes sindicales en la operadora de telefonía iniciaron ayer una huelga de hambre, tras la manifestación pública realiza en la plaza de Catalunya. El objetivo es forzar a la compañía a que acepte la readmisión del trabajador de Barcelona.

http://www.elperiodico.com/es/noticias/economia/flashmob-favor-despedido-telefonica-2242727

10.25.2012

Marcos y el 14N

 

ESTA DIRECCIÓN DAÑA A NUESTRA EMPRESA


El día 14 de noviembre confluyen varios estados europeos en una movilización general: en unos, como el nuestro, habrá huelga; en otros, manifestaciones.

Parece que la CES (Confederación Europea de Sindicatos) despierta de su largo letargo de cuatro años de inactividad durante la crisis, mientras los culpables de la misma (banqueros y grandes grupos financieros) han conseguido que, de momento, seamos los ciudadanos (trabajadores, pensionistas, usuarios de servicios públicos) los que paguemos sus estafas.

Hay que responder masivamente, por supuesto. Debemos defender nuestros derechos, nuestras conquistas de más de un siglo y conseguir procesar a los estafadores: Islandia es un ejemplo. Un ejemplo poco difundido por unos medios de comunicación que, mayoritariamente, están controlados por los estafadores.

Aquí, en Telefónica, la respuesta debe ser unánime si queremos contribuir desde nuestro ámbito a frenar las salvajadas que se están imponiendo en todas las empresas, en todos los parlamentos, en todas las legislaciones.

Pero es que, además, en nuestra empresa, tenemos ejemplos claros de este retroceso en la legislación laboral y en el incumplimiento de los mismísimos derechos humanos.

Marcos está despedido por un “delito gravísimo”: presentar bajas médicas avaladas por el Servicio Público de Salud.

Es solo un caso, un caso entre centenares de miles de atropellos (despidos masivos, desahucios, reducciones de pensiones y salarios, etc.). Pero es nuestro caso. Y mal haríamos en luchar por lo general, olvidando nuestro caso particular.

Es por ello que algunos sindicatos queremos poner en un lugar de referencia claro y palpable de la lucha general la situación de Marcos:

  • Despedido por bajas médicas justificadas, para que sirva de advertencia a todos.
  • Despedido con sentencia de Despido Improcedente, para que todos sepamos que la Ley, incluida la Constitución, es una burla cuando entramos en el terreno de las empresas.

Frente a estas agresiones y la inoperancia del Comité Intercentros algunos compañeros han decidido iniciar una Huelga de Hambre; una medida extrema, sí, pero que algunos sindicatos vamos a apoyar, junto con la huelga general del 14-N. El objetivo es llevar ante la sociedad la dimensión del retroceso en nuestros derechos laborales y ciudadanos.

Una huelga de hambre que extienda, fuera de Telefónica, la actitud de una dirección inhumana, que es dañina para nosotros y para la consideración social de nuestra propia empresa.

Os pediremos ayuda para apoyar a los compañeros en huelga, para no acallar la injusticia, para que nadie sea despedido por enfermedad, para que ante un despido improcedente sea el trabajador el que decida. Ayuda que debe traducirse en participar en las concentraciones, flashmob’s, visitas a los huelguistas…etc. Hay que traducir en mayoritario el apoyo a una medida llevada a cabo por sólo un puñado de compañeros.

Digámosle bien alto a esta dirección que cambie de actitud. Nuestro futuro depende de la lucha que seamos capaces de mantener.

Debemos apoyarnos todos y todas.
Octubre de 2012



Os pedimos que visitéis y difundáis estas direcciones:

FACEBOOK: Huelga de Hambre en Telefónica

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"SÍ, SOY RENTABLE"– co.bas – EC – Plataforma Marcos-Readmisión

10.21.2012

De la indignación a la acción

 en Català
 
 El 4 de febrero de 2011, Telefónica hizo un comunicado vergonzoso a dos de nuestros compañeros, Marcos y Mª Cruz, les comunicó que "no eran rentables" y, sin previo aviso, los dejó sin trabajo porque habían estado enfermos con baja médica justificada. 



La carta de rescisión de contrato decía textualmente: “dadas las circunstancias y teniendo en cuenta que sus reiteradas ausencias aun justificadas a su puesto de trabajo hacen que su prestación de servicios no resulte rentable por las sucesivas interrupciones en la prestación de su trabajo, es por lo que no existe otra solución que la decisión adoptada de resolver su contrato de trabajo”.



Sin embargo, algunos días después de comunicar a los trabajadores despedidos que no eran rentables, el comité de Dirección de la Empresa hizo otro comunicado vergonzoso, esta vez a sus accionistas. El 23 de febrero en la prensa se podía leer que a pesar de la crisis, “los accionistas de Telefónica estaban de enhorabuena”. El consejo de administración de la MNC había decidido premiar su confianza con un reparto récord de dividendos. La empresa abonaría a sus accionistas 7.300 millones de euros a sus accionistas, “el mayor pagado por una empresa española” 


La decisión de despedir a dos personas por haber estado algunos días de baja médica justificada en una empresa con semejantes beneficios es un fiel reflejo de cómo funciona nuestra sociedad actual: se menosprecia el trabajo de las personas y se remunera de forma obscena la inversión de capital y la especulación bursátil. ¡Indignante!


¿Por qué Telefónica decidió ejecutar esos dos despidos tan injustos?¿Qué pasó después? ¿Cuáles fueron las reacciones de la plantilla? Síguenos en este blog, te vamos a explicar por qué ante esos dos despidos pasamos de la indignación a la acción. Te vamos a contar por qué no podemos permitir ni un sólo despido.