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11.10.2014

Juicio contra la represión sindical en las contratas de Telefónica

Foto: @fotomovimiento
Artículo publicado en La Directa el 4/11/2014

El juicio de la demanda interpuesta por abogados del Colectivo Ronda a Cotronic por sancionar injustamente tres delegados sindicales se celebró en Barcelona el pasado 30 de octubre. En septiembre de 2013, la empresa subcontratada de Telefónica-Movistar sancionó por falta muy grave a tres trabajadores porque los coches corporativos que conducían llevaban pegatinas que denunciaban la política laboral de Telefónica-Movistar.

Los adhesivos formaban parte de los materiales de difusión de una importante movilización laboral llevada a cabo por la plantilla de la multinacional contra despidos por bajas médicas y que recibió un amplio apoyo de los movimientos sociales. Durante la movilización cinco trabajadores de Telefónica-Movistar realizaron una huelga de hambre que mantuvieron durante veintitrés tres días.

En los adhesivos se podían leer los lemas "Movistar nos mata" y "Movistar perjudica la salud"


Aunque Cotronic admitía que sus trabajadores no eran responsables de colocar las pegatinas, los acusó de manchar la imagen de su "cliente", Telefónica-Movistar, y justificó las sanciones con el argumento de que los trabajadores eran conscientes de que los adhesivos estaban en los coches que conducían. Los trabajadores argumentan que la empresa sabía perfectamente que los adhesivos estaban en los vehículos. Los coches habían pasado auditorías realizadas por Cotronic, habían estado aparcados en los garajes de la empresa durante las noches, e incluso durante los meses de vacaciones de algunos de los trabajadores. Según los trabajadores, la empresa era tan consciente como ellos de la presencia de los adhesivos a los vehículos y no los quitó.


Por otro lado, los coches de los tres sindicalistas sancionados no eran los únicos que lucían pegatinas. Según Ángel Torreglosa, técnico de Telefónica-Movistar y delegado sindical de co.bas, durante la movilización se pegaron adhesivos a decenas de coches de las empresas subcontratadas, ya que en la actualidad la gran mayoría de vehículos de instaladores y técnicos que trabajan para Telefónica son de empresas subcontratadas. Según datos de la empresa, en la provincia de Barcelona sólo hay unos 260 técnicos contratados directamente por Telefónica, mientras que son más de dos mil los técnicos subcontratados. Torreglosa explica que durante las movilizaciones los vehículos se convierten en un medio para difundir los conflictos laborales en el seno de la multinacional, que desde la privatización ha destruido cerca de 50.000 empleos directos y sólo genera empleo precario subcontratando.

"Solidaridad" entre empresarios
Antes de comenzar la vista, la juez intentó que las partes llegaran a un acuerdo, propuso a la empresa que cambiara la "falta muy grave" por una "falta leve". Esto implicaría sustituir la sanción a los trabajadores de veinte días sin empleo y sueldo por una amonestación. Mientras que la empresa aceptó la propuesta, los trabajadores la rechazaron, argumentando que ellos no habían cometido ninguna infracción. Según Javier Marco, uno de los trabajadores represaliados, la juez insistió mucho para que aceptaran el acuerdo. “Sin embargo”, dice Marco, “nosotros insistimos que se nos estaba persiguiendo por nuestra actividad sindical y recordamos a la juez que las personas sancionadas somos miembros del comité de empresa de Cotronic.”

Según Cristina Pons, técnica de Telefónica-Movistar y delegada sindical de En Construcción, mientras que las huelgas de solidaridad están prohibidas, en estas sanciones se evidencia una especie de "solidaridad" entre empresarios. Podría pensarse que se ha producido una represión cruzada. Trabajadoras de una empresa son represaliadas por las movilizaciones que han cometido trabajadoras de otra empresa. Ahora veremos qué dice la justicia ante esta "solidaridad entre empresas" que tiene como objetivo reprimir la movilización laboral, añade la trabajadora.

12.16.2013

La peor pesadilla de Telefónica


El martes 17 de diciembre la plantilla de Telefónica de Barcelona vamos a la huelga para acompañar al juzgado a nuestros compañeros Francesc y Miquel, activistas del sindicalismo alternativo a quienes Telefónica intenta criminalizar para eludir la ley de libertad sindical y así poder despedirlos.

Francesc y Miquel, recibieron el pasado junio en sus domicilios citaciones judiciales en las que se les imputaba delitos penales. ¿El motivo? Un post colgado en el blog www.teleAfonica.net, que el sindicato-plataforma En Construcció administra desde 2007 y que está orientado a difundir los conflictos y la acción colectiva en las contratas de Telefónica. En el post los trabajadores de la contrata AVANZIT, que iba a dejar a miles de personas sin trabajo, hacían un llamamiento para que familiares y amigos de trabajadores de Avanzit a pasaran el telefono de avería en una jornada de huelga.

Telefónica, una poderosa transnacional cuya dirección ejerce una fuerte censura corporativa en los medios, que se reúne regularmente con la monarquía y el gobierno, que ha forrado por completo nuestro entorno con su publicidad y la ha puesto allá donde miremos (desde el techo del metro a los programas de Wyoming, pasando por el Movistar Arena) persigue penalmente, como si de criminales se tratara, a dos sindicalistas por la difusión de un post en un blog que en siete años ha recibido unas 280.000 visitas, lo que hace una media de poco más de 100 visitas al día.

La desmesurada reacción de la dirección de la empresa, que se ha personado en acusación particular contra los dos activistas por un inofensivo post, sólo puede analizarse como el intento de cerrar a cal y canto cualquier brecha que pudiéramos abrir con las nuevas formas de lucha sindical.

El espíritu del 15M y las nuevas formas de lucha


En 2011, coincidiendo con el estallido del 15M, la indignación se apoderó también de los y las trabajadoras de Telefónica por el despido de Marcos y Mari Cruz por bajas médicas justificadas. La rabia y la impotencia por la injusticia nos hizo buscar nuevas formas de lucha y empezamos a utilizar las herramientas que nos proporcionaban las nuevas tecnologías y la comunicación audiovisual.

Las nuevas tecnologías abrieron una pequeña ventana de oportunidad para un sindicalismo profundamente debilitado por las estrategias del capitalismo en la globalización. Las redes sociales, los blogs, medios libres, etc. nos permiten superar, aunque de forma limitada, la fragmentación a la que estamos sujetos y romper la censura mediática a la que Telefónica nos somete con el chantaje de la publicidad.

Francesc y Miquel forman parte de ese sindicalismo indignado que trabaja en Telefónica para hacer realidad la peor pesadilla de su dirección: crear solidaridad entre los cientos de miles personas que trabajan para Telefónica, independientemente de cuál sea la contrata que le pague la nómina. Un sindicalismo indignado que sabe que los intereses de la dirección de la empresa van en contra de los intereses del conjunto de la sociedad.


Telefónica: una gran fábrica de empleo precario

Desde su privatización en 1999 las diferentes direcciones de Telefónica han conseguido destruir unos 50.000 puestos de trabajo digno mediante EREs voluntarios. El pasado 4 de septiembre el presidente de Telefónica de España, Luis Miguel Gilpérez, tuiteaba orgulloso que “Telefónica continuaba creando empleo, 424 jóvenes se incorporaban a la plantilla como becarios.” Desde el tuiter de la Marea Azul por el empleo le contestábamos: “bien, ahora ya sólo falta contratar a 49.576 becarios más para reemplazar con precarios los 50.000 puestos de trabajo digno destruidos desde la privatización”.

Paralelamente a esa destrucción de empleo, Telefónica, ahí hemos de darle la razón a Gilpérez, sí ha creado empleo y mucho. Telefónica tiene un inmenso ejército de trabajadores y trabajadoras precarias en todo el mundo trabajando en sus empresas subcontratadas. Según la revista Fortune, en 2011 tenía 285.106 [1] empleados en todo el mundo, a los que habría que añadir los cientos de miles de trabajadores contratados en cadenas de empresas subcontratadas, que en muchos casos finalmente acaban en un falso autónomo.

A pesar de que todos estos cientos de miles de trabajadores trabajamos para Telefónica, las diferentes jurídicas nos han impuesto condiciones laborales muy diferentes: distintos salarios, distintas categorías, distintas jornadas laborales. Esa gran fragmentación dificulta que los y las trabajadoras de Telefónica reconozcamos como compañeros a quienes trabajan en jurídicas distintas. Creemos que nuestras condiciones laborales diferentes hacen que tengamos intereses diferentes y así, no somos capaces de ver que somos legión y que juntos y juntas podemos hacer frente a las intenciones del peligroso grupo neocon que dirige nuestra empresa, y que junto con el resto del IBEX35 planea convertirnos en mano de obra extremadamente barata y dócil para poder competir en los mercados internacionales.

No es penal, es laboral

La dirección de Telefónica tenía un problema, más setenta mil trabajadores y trabajadoras con las mismas condiciones laborales; más de setenta mil personas que podrían reaccionar ante un ataque colectivo a sus condiciones laborales dignas. Les debe dar mucho miedo la reacción de una plantilla organizada porque no se han atrevido a reducir la plantilla mediante EREs obligatorios y lo han tenido que hacer pagando cada uno de los despidos voluntarios a precio de oro. Los EREs de Telefónica pasarán a la historia como el mejor mecanismo de desmovilización del capitalismo en el Estado español.

En Telefónica el sindicalismo alternativo ha luchado contra los EREs sin tregua, aunque sin éxito, porque sabemos que cuantos menos seamos en plantilla, más fácil será para la dirección precarizarnos y más difícil será luchar por extender nuestras condiciones laborales al resto sociedad.

Nuestra actividad sindical está orientada a impedir que la dirección de Telefónica realice sus planes de levantar su imperio sobre trabajo esclavo. Nosotros luchamos para que la plantilla de Telefónica aumente y eso pasa por la “incorporación en plantilla” del personal subcontratado.

Al intentar deshacerse de Miquel y Francesc, la dirección de Telefónica está intentando deshacerse de un sindicalismo que puede hacer realidad su peor pesadilla, la unión de su ejército de trabajadores. Los y las compañeras de Francesc y Miquel sabemos cuánto nos jugamos y por eso iremos a declarar con ellos que este caso no es penal, es laboral.

10.17.2013

Telefónica contra el sindicalismo comprometido con la sociedad

En Construcció

Telefónica ha iniciado un proceso penal contra dos delegados del Comité de empresa de Barcelona, miembros del sindicato EnConstrucció, Francesc Queralt y Miquel Montoliu. Les denuncia por haber difundido en el blog (página web) teleAfonica.net en junio de 2012, una iniciativa de los trabajadores de Avanzit en el contexto de su conflicto laboral con Telefónica. El proceso se encuentra en una fase inicial, de investigación, en la que el Juez deberá indagar si se ha cometido alguna infracción penal y si se puede considerar autores a ambos delegados sindicales. Está previsto que en fechas próximas, se les cite a declarar como imputados. Telefónica les acusa de presionar a la empresa y de haberle causado perjuicios económicos por valor de 18.000 €, sin ningún tipo de justificación.

La novedad y gravedad del caso radica en que Telefónica, paralelamente al proceso judicial penal, ha remitido a los compañeros de EnConstrucció una carta firmada por Elena Anda Anda, gerente de RR.HH. de Catalunya, que les acusa de sabotaje y les amenaza con el despido, sin ni tan si quiera aguardar a la respuesta del juez que investiga el caso.

El blog teleAfonica.net desde hace años difunde información sobre las condiciones de trabajo en el sector de las telecomunicaciones así como las movilizaciones laborales. Esta web surge de un trabajo colectivo del sindicato EnConstrucció. Colaboran en ella otros sindicatos de Telefónica y de las contratas, comités de empresa, afiliados de Co.bas, CGT, CC.OO. y UGT de las contratas… y muchas personas que comparten su utilidad en la defensa común de los derechos de todos los trabajadores y trabajadoras del sector.

La publicación de la iniciativa de Avanzit proponía a familiares y amigos llamar al 1002 en una fecha concreta. Vino motivada por el respeto y la solidaridad que nos merece el esfuerzo de los compañeros en la defensa de sus derechos, frente a la amenaza de despido de 1400 trabajadores y trabajadoras. Como sabréis, la huelga de Avanzit fue un éxito pues la constancia y seriedad de su lucha logró generar intensos vínculos de solidaridad.

Nuestra aportación a su esfuerzo y nuestro reconocimiento a la legitimidad de sus reivindicaciones fue la pequeña difusión de sus iniciativas. En definitiva, el perjuicio que Telefónica nos atribuye y lo que denomina sabotaje, no es otra cosa que acción sindical. Telefónica no ha sufrido ningún perjuicio derivado de nuestra acción y antes de acudir a los tribunales ni siquiera nos pidió que cesáramos en la difusión de la iniciativa de Avanzit. Todo indica pues, que se trata de una medida para acallar los ecos de la lucha sindical, desmovilizar la lucha coordinada de los trabajadores del sector y cortar de raíz las iniciativas de auto organización.

Muestra de ello es la coincidencia de ésta acusación con la apertura de un expediente por falta muy grave contra una delegada de AST, Secretaria General de este sindicato y su representante en el Comité Intercentros, con el pretexto de un supuesto enfrentamiento verbal con un guarda de seguridad cuando estaba informando a la plantilla de su centro de trabajo de Madrid. La explicación de los compañeros apunta un entorpecimiento de su labor sindical por parte del citado guarda.

Esta denuncia también coincide con un expediente contradictorio contra compañeros de la contrata Cotronic, cuyos vehículos exhibían pegatinas solidarias con la lucha por la readmisión de Marcos.

Esta represión no es gratuita. Así como Marcos y Mari Cruz fueron despedidos cuando Telefónica quería imponer sus condiciones en el penúltimo convenio y el ERE correspondiente, la denuncia contra los compañeros de EnConstrucció se da en el contexto de la negociación de los nuevos grupos laborales, en la que Telefónica no desiste de su propósito de disminuir nuestros salarios y empeorar nuestras condiciones de trabajo, como dejó claro en la carta de Jesús Figueroa. Telefónica pretende amedrentarnos y no duda en escoger rehenes o cabezas de turco. A todos y todas, de plantilla y de contrata, nos refuerza estar unidos y responder con firmeza a cada vulneración de derechos. Francesc, Miquel, Teresa, Marcos,… somos todas y todos.

NO CONSINTAMOS NINGUNA SANCIÓN NI EN TELEFÓNICA NI EN LAS CONTRATAS